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arenas movedizas

En relación a la crítica, la institución juega sus bazas del siguiente modo: que en el proceso de transformación que presiona a favor de la absorción de las prácticas de producción al seno de las industrias culturales expandidas a las del entretenimiento y el espectáculo se otorga a la crítica una función protagonista en relación a las ingenierías de la opinión pública.

Y ello por dos vías principales: primera convirtiendo al crítico en gestor integrado bajo la figura del curador como agenciador de oferta cultural, y segundo instrumentando su función propagandística como asociada al poder organizador de la opinión de la industria periodística. La suerte moral de la crítica se juega en esos tableros.

Queremos decir: la corrupción del crítico se asegura atenazándole en esas dos prisiones: la de la institución museo y la periodística. Ni en uno ni en otro escenario es realizable la función crítica.

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