Sea en la investigación universitaria –en las condiciones indicadas- sea fuera de ella, el trabajo de la crítica tiene hoy como primer desafío el generar los propios dispositivos y aparatos en los que su propia actividad pueda darse: su primer compromiso ha de ser con la generación de sus propios agenciamientos.
Su tarea de autofundación performativa a través de sus propias actuaciones prácticas debe traducirse hoy inexorablemente en una generación autónoma de esfera pública, en la producción independiente de sus propias mediaciones. En ello la crítica no sólo cumpliría la misión de transformar las condiciones de su propio acontecer social. Además, ejercería un “carácter modelo”, para usar la expresión de Benjamin.
Dicho de otra manera, y citándole: “Instruiría a otros productores en la producción, poniendo a su disposición un aparato mejorado, ... llevando a más consumidores a la producción ... haciendo de ellos productores”.