Ya hemos señalado los dos territorios en los que la crítica se encuentra desarmada y cautiva: el periodismo y la gestión cultural (en ambos la crítica queda reducida a mero cómplice necesario de los intereses del entretenimiento, como mucho capellán en su marco de la buena -falsa- conciencia dominante).
Por el contrario, el escenario en que su acción se desarrollaría conforme a un compromiso radical de incondicionamiento –no podría ser otro que el del ensayo, la escritura ensayística. Acaso la revista especializada o el journal universitario podrían ser los lugares en que ese escenario del trabajo ensayístico se realizara –pero ello a condición de desarrollarse en la invención productiva de un campo nuevo, ajeno a complicidades establecidas. Para entendernos, en un territorio en el que todas las presuntas verdades que sostienen de facto la economía del sistema del arte existente pudieran ser puestos en suspenso.